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Editorial del Programa ECOS del día 28 de Abril de 2018

 

Italia no compra al exterior trigo con glifosato

 

 

Si le digo pasta, ravioli, caneloni, spaghetti, usted piensa en Italia. Si bien las malas lenguas dicen que la trajo desde China Marco Polo, se considera Italia como cuna de la pasta.
En Italia hay una mega empresa que fabrica la pasta seca, como acá tenemos varias marcas requete conocidas de guiseros, tallarines secos, etc. Esa empresa se llama Barilla.
Resulta que Barilla tuvo que reducir las importaciones de trigo de Canadá en un 35%. ¿por qué? Porque dicen que la materia prima extranjera es peligrosa para la salud. ¿Y, por qué lo es?
Porque el grano extranjero contiene trazas de glifosato, el herbicida que se sospecha cancerígeno, aunque la Unión Europea con un sinnúmero de intereses creados y presiones de parte de las compañías que lo fabrican y venden, trata de alargar el momento de la prohibición definitiva.
En los últimos meses, la asociación Grano Salus había denunciado la presencia de restos de glifosato en algunas marcas italianas de pasta. En la muestra que contenía más, se encontraron 0,093 miligramos por kilogramo.
Algo similar sucedió en 2016, cuando se acusó al trigo extranjero de contener trazas de glifosato y cadmio, pero por debajo de los umbrales permitidos.
Alemania tuvo y tiene problemas con su cerveza, porque aparece glifosato en casi todas las muestras, y de eso ya hemos hablado aquí tiempo atrás.
Pero con respecto a la pasta italiana, cuatro de cada cinco contienen restos del herbicida: sólo la marca que garantiza en la etiqueta que la presencia de trigo 100% italiano está completamente libre del biocida.
El origen de la materia prima no es una cuestión secundaria para los consumidores, sino también para la industria alimentaria italiana: las fábricas italianas de pasta deben comprar entre el 30 y el 40% del trigo duro del exterior para satisfacer las necesidades del mercado interno y para poder exportar al exterior. Barilla, por ejemplo, exporta la mitad de toda la pasta que produce.
Italia asumió el problema y desde febrero los consumidores pueden reconocer los productos sin glifosato, hechos con trigo italiano, gracias a un decreto que establece la obligación de indicar en la etiqueta el origen del trigo utilizado para la pasta y el arroz.
Según la asociación de agricultores, la etiqueta de origen obligatorio que permite conocer el origen del trigo utilizado en la pasta y el arroz "pone fin al engaño de los productos importados, pasados como nacionales, en una situación en la que un paquete de la pasta en tres se hace con trigo extranjero, así como un paquete de arroz en cuatro, sin que esto esté indicado en la etiqueta".
Saliéndonos del tema alimentario, hay una larga lista de disposiciones que tratan de alejar a la gente de los riesgos del agrotóxico. Canadá y Francia, por ejemplo, cuando retiraron 3.000 cajas de toallas femeninas Tampax y Always por precaución porque las analizaron y encontaron trazas de productos químicos, incluidas dioxinas e insecticidas en 5 de los 11 productos analizados.
La empresa Corman, que fabrica los protectores diarios Organyc, le aseguró a una agencia que efectuó su propio análisis confirmando las trazas de glifosato.
Pero, amigos míos, estamos hablando de glifosato. ¿Y los cientos y miles de otras sustancias? Es preocuparse por la piedrita en el mocasín mientras se va andando en medio de un terremoto en acción. Miles, miles de sustancias químicas biocidas del agro están en nuestra comida y nuestros cuerpos.
¿Cuándo lo vamos a terminar de ver con claridad?