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Editorial del Programa ECOS del día 28 de Marzo de 2026
Las migraciones de animales, récord y enseñanzas

Hoy vamos a abrir con algo alado y veloz… con el campeón de las migraciones: el animal que recorre las mayores distancias del planeta.
Porque como todos saben, cada año, millones de animales emprenden viajes épicos en busca de alimento, hacia zonas de mejores temperaturas o zonas de reproducción. Desde grandes manadas africanas que hacen trepidar el suelo, hasta las ballenas que cruzan océanos siguiendo líneas geomagnéticas, la migración es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza.
Uno podría pensar que el récord absoluto de distancia recorrida pertenece al animal más grande o al más fuerte, pero no: las palmas se las lleva una pequeña ave marina que desafía los límites de la resistencia biológica.
Se llama charrán ártico y tiene apenas unos 100 gramos de peso, pero así de chiquita realiza cada año una migración que puede superar los 70.000 kilómetros entre el Ártico y la Antártida, ida y vuelta.
¿Se dan cuenta? equivale a dar casi dos vueltas completas a la Tierra por año (y nosotros nos quejamos de que los asientos de turista en el avión son incómodos y la comida mala…)
Ningún otro animal ni terrestre, marino o aéreo, alcanza semejante recorrido de forma regular.
El charrán ártico pasa el verano boreal en regiones cercanas al Polo Norte, donde se reproduce, y posteriormente vuela hacia el extremo sur del planeta para aprovechar el verano austral. A los humanos que hacen eso se los llama “summer seekers” o buscadores de verano. Pero no vuelan sino adentro de un avión de lata. Viajando así de punta a punta del globo, este pajarito disfruta de más horas de luz solar que cualquier otra especie animal. ¡Vaya bronceado!
El secreto del éxito migratorio del charrán ártico combina varias adaptaciones evolutivas:
-Aprovechamiento de corrientes de viento: no vuela en línea recta, sino siguiendo rutas que reducen el gasto energético.
-Metabolismo altamente eficiente: puede recorrer grandes distancias con un consumo mínimo de energía.
-Alimentación oportunista: se alimenta de pequeños peces y crustáceos durante el viaje, evitando las paradas. Como cuando el copiloto nos ceba mate y nos pone un sándwich en la mano.
-Longevidad sorprendente: algunos individuos viven más de 30 años, lo que significa que pueden recorrer más de dos millones de kilómetros a lo largo de su vida.
Aunque el charrán ártico tiene el récord absoluto, existen otros animales con migraciones extraordinarias:
-Ballena jorobada: puede recorrer hasta 25.000 kilómetros anuales entre zonas de alimentación y reproducción.
-Mariposa monarca: realiza migraciones multigeneracionales entre Canadá, Estados Unidos y México.
-Caribú o reno ártico: protagoniza la migración terrestre más larga, con miles de kilómetros recorridos cada año.
-Tiburón ballena: realiza desplazamientos oceánicos de miles de kilómetros siguiendo concentraciones de plancton.
Estos ejemplos muestran que la migración ha evolucionado de forma independiente en distintos grupos animales como estrategia de supervivencia.
¿Y por qué estoy hoy hablando de esto? Porque es un fenómeno clave para entender el cambio climático.
El estudio de las migraciones se ha convertido en una herramienta para los científicos. Los cambios en rutas, tiempos de llegada o zonas de reproducción permiten detectar alteraciones en los ecosistemas marinos y terrestres.
En el caso del charrán ártico, las variaciones en las corrientes oceánicas o en la disponibilidad de alimento pueden modificar rutas que llevan perfeccionándose durante miles de años. Por eso, su seguimiento mediante dispositivos GPS es hoy una prioridad para la investigación ecológica internacional.
Más allá del récord, la migración del charrán ártico simboliza uno de los grandes logros de la evolución: la capacidad de un organismo pequeño para aprovechar la energía del planeta a escala global. Su viaje conecta polos opuestos del mundo y recuerda hasta qué punto los ecosistemas están siempre interconectados.

