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Editorial del Programa ECOS del día 20 de Septiembre de 2025

 

¿Cómo se expandió la agricultura?

 

 

 

La revista académica Science se preguntó: ¿qué pasó cuando empezó la agricultura? ¿Fue un fenómeno migratorio o a la vez, un mecanismo para la transmisión de ideas?
Porque uno sabe que la agricultura fue una de las grandes revoluciones de la historia humana. No así de veloz como la francesa guillotina mediante, y hasta tampoco la industrial que duró más menos medio siglo, o uno, si se mira bien.
Esta duró varios siglos. Y esa transición hacia la agricultura y a un estilo de vida sedentario es uno de los grandes puntos de inflexión de la historia de la humanidad. Sin embargo, la forma en que se propagó este modo de vida neolítico ha sido objeto de acalorados debates. ¿Se extendió la agricultura a otras regiones desde donde se inició, cuando personas se mudaban a nuevos sitios? ¿O fueron los cazadores-recolectores locales que adoptaron el modo de vida de sus vecinos? Porque si fue en un solo lugar, cómo esa idea loca de plantar y cosechar y dejarse de andar caminando para cazar y comer, llegó tan lejos, tan lejos como todo el planeta?
Un estudio reciente, que combina arqueología y genética de forma innovadora, aporta datos nuevos y reveladores sobre esta transición. El estudio es obra de un equipo internacional de la Universidad de Lausana en Suiza, y la Universidad de Hacettepe en Ankara, Turquía.
Investigaciones anteriores ya habían demostrado cómo la agricultura sustituyó gradualmente a la caza y la recolección en Europa después del año 6.000 a.C., a través de la emigración de agricultores hacia fuera de Anatolia (la actual Turquía). Pero lo que ocurrió antes de este punto de inflexión, especialmente en Anatolia, seguía sin estar claro. Es como el Big Bang: si, pasó todo lo que pasó, pero ¿cómo empezó a pasar?
Este avance ha sido posible gracias a la secuenciación del genoma de un individuo que vivió hace 9.000 años en Anatolia occidental, el más antiguo de entre todos los procedentes de esta región que cuentan con restos mortales. Combinando este genoma con 29 genomas adicionales de personas del pasado lejano, así como con datos publicados, los investigadores hallaron una sorprendente continuidad genética en el oeste de Anatolia a lo largo de siete milenios. Desde el punto de vista genético, estas poblaciones eran principalmente autóctonas, lo que significa que sus antepasados no habían llegado recientemente de otros lugares. Sin embargo, su cultura material evolucionó rápidamente: pasaron de habitar en cuevas a hacerlo en casas construidas por ellos; paralelamente, comenzaron a usar herramientas que hasta entonces solo habían sido usadas por gente de fuera, y a practicar rituales, que hasta entonces solo habían sido practicados por gente de fuera.
Esto sugiere que estas comunidades adoptaron prácticas neolíticas por intercambio cultural más que por sustitución de población.
Sin embargo, en algunas zonas de Anatolia, los datos genéticos analizados por los autores del nuevo estudio revelan tanto migración como mezcla de poblaciones en torno al año 7.000 a.C. En este caso, nuevos grupos se desplazaron, aportando tanto genes nuevos como una cultura nueva. También en la región del Egeo, (lo que hoy es la costa griega) una oleada posterior de movimientos de población introdujo nuevos elementos culturales que acabarían extendiéndose por Europa.
En conclusión, el nuevo estudio indica que la transición hacia la agricultura ocurrió tanto por transmisión de ideas como por migración de gente que la practicaba a lugares donde no se practicaba. Asi fue, y vaya que nos cambió la vida…

“Out-of-Anatolia: cultural and genetic interactions during the Neolithic expansion in the Aegean”. Science. www.science.org/doi/10.1126/science.adr3326